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sábado, 23 de mayo de 2026

Ir a Guane

Les digo que cierren los ojos y estén quietos, muy quietos, mientras les leo Cuentos de Guane

Yeilén Delgado Calvo
en Exclusivo 23/05/2026
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Ir a Guane
«Cuentos de Guane» se ha reeditado recientemente como parte de la colección Biblioteca del Pueblo.

Afuera, la noche es una estridente mezcla entre canciones románticas y de reguetón. No hay cómo aislarse. La puerta y las ventanas de la terraza deben quedar abiertas de par en par, para que algo de aire entre.

Ellos se quejan. Hace calor. Y les digo que cierren los ojos y estén quietos, muy quietos, mientras les leo. Estamos leyendo Cuentos de Guane. A veces necesitan un capítulo y medio, hasta que noto sus respiraciones acompasadas, y sé que se han quedado dormidos.

Entonces cierro el libro, aunque quisiera seguir, porque nunca antes –increíblemente– me encontré con esta historia, que me ha removido, hasta quebrarme la voz en algunos pasajes.

Cuentos… ganó el Premio Casa de las Américas en 1975 y lo escribió una de las más notables voces para las infancias que ha dado Cuba: Nersys Felipe (Pinar del Río, 1935).

En sus páginas se cuentan varias anécdotas de una familia en un pueblo, unidas por un suceso central: el viaje de un niño para asistir al funeral de su abuelo, que hace muy poco cumplió 90 años.

¿Cómo hablar de la muerte con naturalidad y delicadeza? Nersys lo consigue, porque refleja muy bien todo eso que va de la mano con la muerte: la vida. Si es verdad que duele perder a un ser querido, lo que no se borra jamás es el amor compartido, las experiencias, los recuerdos bonitos.

Sin ningún didactismo, y con un lenguaje sencillo y hermoso, la autora habla también del pasado republicano de un pueblito donde los dueños de caballerías imponían su autoridad y los humildes maestros quedaban relegados, y de las desventuras y dichas de seres entrañables.

Inolvidable un relato como La tía:

“¡Y cómo lloraron la tía y la abuela!

“Y el abuelo, cuando las vio, se puso más bravo que nunca en su vida y colorado como un tomate, y les dijo, con una voz que parecía de trueno:

“–¡En mi casa se acabaron los concursos hasta que haya alcaldes con vergüenza!

“Por eso, la tía, la abuela y el abuelo se pusieron tan contentos el año pasado.

“Fue cuando Ine salió Estrellita del Carnaval Infantil por su promedio de 98.8, por su condición de pionera ejemplar, por lo lindo que conversa, por bonita, y dicen que también porque llevaba un vestidito hecho por la tía”.

O aquel otro estremecedor, Doña Josefita: “Doña Josefita era muy feliz. Vivía con su hermana Inés y con sus cinco hijos, que le decían Mamá Chefa y que, como todos eran varones, dormían en el mismo cuarto en cinco camitas iguales.

“Pero pasó que llegó a Guane una epidemia de tifus, y a doña Josefita se le enfermaron los cinco hijos, y uno a uno se le fueron muriendo.

“Y como le llegaron cinco penas, todas grandes y de un golpe; y como ya

no tuvo quien le dijera Mamá Chefa, doña Josefita se volvió loca, y no solo se vistió ella de negro, sino que les quitó a las cinco camitas las sobrecamas alegres hechas por Inés con retacitos de colores, y las vistió con sábanas negras”.

Pero el tiempo pasó, y volvieron para Josefita las canciones, y las sobrecamas coloridas y “para que no se le salieran del corazón las cinco penas escondidas”, daba clases, porque era maestra: “Y dice mamá que era la mejor de todas, la que quería a los niños de su aula como si fueran hijos, y que hasta llegó a directora”.

Si este es un libro maravilloso para niñas y niños, lo es también para los adultos, porque nos permite recordar ciertas atmósferas de la infancia: lo que significaba para nosotros un patio de tierra, los mamoncillos, la magia de cualquier entorno rural que hayamos tenido la oportunidad de conocer.

Leerles a los hijos es una experiencia que recomiendo no perderse. Cuentos de Guane es un excelente título para que ese encuentro con la belleza suceda.


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Yeilén Delgado Calvo

Periodista, escritora, lectora. Madre de Amalia y Abel, convencida de que la crianza es un camino hermoso y áspero, todo a la vez.


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