La música fue una de las protagonistas de Coisa Mais Linda, la serie brasileña que acabamos de ver por Cubavisión. Junto con Maria Casadevall, Pathy Dejesus, Fernanda Vasconcellos, Mel Lisboa, Leandro Lima e Ícaro Silva, los actores que encarnaron los personajes principales de la telenovela creada por Giuliano Cedroni y Heather Roth. Como en otras precedentes, Acuarela de Brasil y Nuevo Sol, aquí vistió de gala y de sirvienta, para un club nocturno y para una boda en una favela; condimentó y contextualizó la trama, dialogó con expresiones foráneas y devino en unos de sus principales encantos. Como cuando Ligia interpreta “Como un día de sol” o cuando Malú escucha la canción de Chico en su tocadiscos y esta deviene en barita mágica para la reconciliación.
La que disfrutamos en el espacio de la telenovela fue la primera temporada, estrenada en Netflix el 22 de marzo de 2019 y que ya había sido televisada acá, en 2020, por la señal HD. Otra muestra que subraya la audacia de los realizadores brasileños para revisitar la trastienda de su cultura popular en busca de propuestas narrativas muy autóctonas pero con potencialidades para enganchar a una teleaudiencia internacional.
La historia, ambientada en el Río de Janeiro de los años 50, mixtura drama, romance y contexto sociopolítico. En una puesta visual refinada y profundamente evocadora, con notable elaboración estética; donde importa tanto al caracterización de los personajes como las tonalidades, la luz y la musicalización. Armada bajo un modelo coral alrededor de la amistad y la resiliencia femenina. Con las particulares batallas de Malú, Adelia, Ligia y Thereza, frente a los condicionamientos y prejuicios moralistas de la sociedad.
La voz cantante la lleva Maria Luiza, una joven paulista y de clase alta que ve cómo su vida cambia radicalmente cuando llega a Rio de Janeiro, luego de que su esposo la engañara con una amante y huyera con el dinero de la sociedad conyugal. Es entonces que lejos de rendirse, decide reinventarse y apostar por un sueño: abrir un club de bossa nova. El club será la empresa que le permita empoderase, con algo nuevo en Brasil, pero con referentes tan prestigiosos en el extranjero como los cafés musicales de París o las salas de jazz en Londres, Nueva York, Chicago y Nueva Orleans.
“Coisa Mais Linda” es el nombre escogido por Malu para el nuevo local. Tomado de los primeros versos de un clásico de la bossa nova: "Olha que coisa mais linda, mais cheia de graça". Del tema "Garota de Ipanema", conocida en español como "La chica de Ipanema" y en inglés como "The Girl from Ipanema": "Olha que coisa mais linda, mais cheia de graça".Compuesto por el binomio carioca del poeta Vinisius de Morais y el pianista y arreglista Antonio Carlos Jobim.
A Chico, el trovador bohemio del que se enamora Malú,se le escucha un compás en la guitarra de ese clásico de la bossa nova que João Gilberto publicó en el legendario álbum The Boss of Bossa Nova y con el que la multinacional Atlantic puso la música de Brasil en el mapa mundial. En el texto de la contratapa del álbum, Jack Maher, de Billboard, lo presentaba así: “João Gilberto es más que una figura paternal para Brasil; es el progenitor en carne y sangre de la bossa nova”.
El telón musical de cada capítulo es la versión de este clásico incluida en Lioness: Hidden Treasures, el álbum póstumo de Amy Winehouse. Al jazzearla con su voz quebradiza, se establece un puente con la versión de la mismísima Ella Fitzgerald, grabado en 1981 en el álbum Ella abraca Jobim.
“El susurro está de moda”, se escucha decir en uno de los capítulos en una fiesta ambientada en ese Río en donde germinó la “nueva cosa”. “Quizás de aquí salga la nueva Ella Fitzgerald”comenta Malú entusiasmada, mientras le da forma al club de jazz junto a su socia Adélia. Desde una vitrola se escucha el blues “What’s the Matter With Me” de Ella Fitzgerald.
También se mencionan a artistas como Dick Farmey y Charlie Parker, como se escuchan temas en las voces de Nina Simone, Maysa Matarazzo y Eliana Pittman. Un paisaje diverso, con brochazos empastados, de entonces y de mucho después, con capas musicales como: “Só danço samba” (Stan Getz & Luiz Bonfá, 1963); “Manha de Carnaval” (João Donato, 1965); “Outra vez” (Nara Leão, 1970); “Mais que nada” (Sergio Mendes & Brasil 66, 1972); “Águas de Março” (Elis & Tom, 1974); “Agora só falta voce” (Rita Lee, 1975) y “The Girl from Ipamema” (Amy Winehouse, 2011).
Esto, junto al concierto decembrino de Chico Carvalho y George Gauss, dan cuenta de la fusión entre el jazz y la música de Brasil, específicamente la samba, que da lugar a la “nueva ola”. A finales de la década de 1950, en los barrios de la zona sur de Río de Janeiro, específicamente en los de Copacabana e Ipanema, situados junto a la playa.
Era el bossa nova, hijo de la unión de lo local y lo foráneo, de lo popular con lo elitista; de un rico y complejo diálogo cultural, entre la sofisticación armónica y la estética relajada aportadas por músicos de clase media, y el alma rítmica y el "swing" inconfundible provienen directamente de la sabiduría musical y la cadencia del samba nacido en las comunidades humildes de Río. El pionero del nuevo género João Gilberto, incorporó de forma magistral la rítmica y la "bossa" (el "swing" o la "malicia" única) de la samba creada en las favelas por "mulatos pobres de los suburbios". Para el músico João Donato, "la bossa nova es el samba tocado por quien no es de la favela". Describiendo al género como un samba reinterpretado por jóvenes de clase media, que amaban el jazz que llegaba de Estados Unidos y crecieron rodeados de samba, de formación académica y residentes en apartamentos con vistas al mar, que querían algo más íntimo, más armonioso, más moderno.
De ahí que el nuevo género se distinga por su interpretación y sofisticación, sincopado como la samba, pero interpretado de manera más delicada, con armonías complejas, con acordes extendidos y progresiones como se hacen en el jazz. El estilo vocal es íntimo, casi como un susurro, lo cual contrasta con el canto más explosivo típico de otros géneros brasileños. El instrumento más representativo es la guitarra, tocada con un patrón rítmico muy particular desarrollado por el bahiano guitarrista João Gilberto. Además, las letras son reflexivas, líricas y, a menudo melancólicas.
En la serie se nos presenta buena parte del ecosistema de la música en aquellos años, el night club, una casa discográfica, las pistas de bailes, la radio, los concursos para aficionados… escenarios donde acciones y diálogos fluyen y se entrecruzan. Además, de la crítica especialista representada por el periodista carioca, Wagner quien intenta demoler la atrevida propuesta del club. También a través de los personajes que son músicos e intérpretes y que aluden, de algún modo, a figuras reales de la época. Son los casos de Lígia Soares, Francisco "Chico" Carvalho, Ivone Araújo y Capitán.
Ligia Soares, antigua compañera de estudios de Malú, se aferra al canto como tabla de salvación. Por la música dejará atrás un matrimonio masoquista y sacrificará al hijo en gestación. En la ficción, su historia se espeja con la Maysa Matarazzo que pudo ser. Maysa era paulista y su carrera como cantante hizo trizas su matrimonio con el poderoso empresario André Matarazzo, heredero de una de las mayores fortunas del país y quin le llevaba 17 años. A los 22 años se convirtió en estrella de la música popular brasileña y en el eslabón entre el samba-canción y la incipiente bossa nova. De Maysa se escucha el tema “Caminhos cruzados” grabado en 1958.
En Chico se dibuja “espíritu libre” y espontáneo del inventor del Bossa Nova João Gilberto, su forma de cantar casi susurrando, y la manera tranquilo de tocar la quitarra. Aunque también, por sus camisas de mangas curtas y su cierta timidez, recuerde a otro Chico, a Buarque de Hollanda.
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George Gauss debe tener como referente al saxofonista Stan Getz, a quien llamaban “The sound” y que estableció alianzas estratégicas con Gilberto, Jobim y el guitarrista Luiz Bonfá. La versión de “Chica de Ipanema”, una asociación con Gilberto, con la parte en inglés cantada por Astrud Gilberto, les daría en 1965 dos Grammy, mejor álbum y sencillo, superando nada menos que a The Beatles.
Por demás, “Coisa mais linda” es el saludo cariñoso de Capitán, el baterista de la banda que toca en el club, para con la hija de Adelia. El músico se dice que está inspirado en figuras claves en la historia de la bossa nova y el samba-jazz, afrodescendientes y nacidos en los barrios más pobres, como Dom Um Romão y Milton das Neves.También podría ser el baterista autodidacta Robertinho Silva, quien tocara con Milton Nascimento, João Donato y Tom Jobim, entre otros grandes nombres de la música brasileña.
Son pinceladas, señales antropológicas del sustrato diverso y de las derivaciones de la bossa nova. Sin dudas, otra protagonista de Cosa Más Linda.

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