África parece una cabeza huesuda y rota de golpes. Allí radica el mundo reina, el nacimiento del hombre. Allí, el despojo, la división arbitraria de fronteras que separaron culturas y etnias, allí el colonialismo escribe todos los nombres del látigo y la rapiña.
Uno a uno, se fueron liberando las colonias. No han podido vencer a la pobreza ni las secuelas de viejas heridas alimentadas por el odio del hombre blanco. Y todavía hay una cadena sin romper: el yugo que arranca la libertad al noble pueblo saharaui.
Desde finales del siglo XIX, España se apodera del Sahara Occidental, junto a Francia, hincaba el diente en tierras muy ricas con las costas del mar atlántico llenos de peces. Pero allí había un pueblo silencioso y rebelde que no pudieron callar.
El 10 de mayo de 1973, El Luali Mustafa Sayet , funda el Frente POLISARIO ( Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro) El 20 de mayo, estalla la lucha armada contra España. Las arenas del desierto se convierten en testigo del heroísmo, la inteligencia y la osadía de un pueblo que puede compartir el té, el cuscús, el lomo del camello, la jaima, la vida; pero que no puede vivir sin pelear por la libertad.
El último soldado español se retira de la tierra saharaui; y el 27 de febrero de 1976, se proclama el nacimiento de la República: “En nombre de Dios, izamos hoy la bandera de La República Árabe Saharaui Democrática…”
Es la bandera de franja, negra blanca y verde, con su triángulo rojo, y la luna con su estrella. Bandera que nos recuerda las viejas luchas del pueblo Palestino. Hay dolores, y martirios, y esperanza irrenunciable, en esos colores que guardan la memoria del sacrificio, el amor, la paz de una frase que resume respeto y dignidad: ¡Salam Alekum!
Pero Madrid no cumplió con las garantías de independencia; Marruecos y Mauritania, tienen ambiciones territoriales; y la lucha no termina. En 1979, Mauritania firma el Tratado de Paz con el Frente POLISARIO; y Marruecos anexó la parte que controlaba Mauritania.
Marruecos alza un muro, es el muro de la vergüenza de más de dos mil km, donde se marca una línea de territorios ocupados: ¡ Qué entusiasmo de Occidente ante la caída del muro de Berlín! ¡Qué silencio ante este muro que apenas se menciona!
En 1991, se firma un alto al fuego entre las partes, mediado por la ONU. Se habla de un Referéndum que todavía espera; y un pueblo sigue con las manos sobre las armas.
La historia de Cuba y del pueblo saharaui, tiene raíces que se reencuentran en los caminos de la lucha.
El 27 de febrero, es el 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática. Un 27 de febrero, pero de 1873, cae El Padre de la Patria, de los cubanos, Carlos Manuel de Céspedes, en San Lorenzo, luchando contra el colonialismo español.
El 10 de mayo de 1973, cien años después de la caída de Céspedes, se funda el frente POLISARIO; y el 20 de mayo se inicia la lucha armada. José Martí, cae en Dos Ríos, el 19 de Mayo de 1895, peleando contra el colonialismo español. Es el mismo mes, en que otro pueblo, se levanta en armas contra España. ¡Esa es la historia y el destino común que nos une!
Tengo ante mis ojos, un libro de Liman Boisha, poeta saharaui que estudió periodismo en Cuba. Un poema salta, como el sueño de un pájaro que no quiere jaulas sino el aire libre: Vuelve, África / con tu orgullo / con tus senos libres/ verdes o secos / pero vuelve/ vuelve África / con tu soberbia voz / o sin ella / pero vuelve / y reúne/ a todos, / a todos tus tambores.
La cabeza huesuda de África, no sabe vivir de rodillas; y el noble pueblo saharaui; no se cansa de pelear, y reunir, a todos los tambores.

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