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lunes, 12 de enero de 2026

La importancia de la alimentación en la prevención del cáncer

El cáncer se define como un grupo de patologías que se caracterizan por el crecimiento incontrolado y anormal de las células en el organismo…

Alberto Jesús Quirantes Hernández
en Exclusivo 12/01/2026
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Corazón saludable
Alimentación para mantener un corazón saludable

El cáncer se define como un grupo de patologías que se caracterizan por el crecimiento incontrolado y anormal de las células en el organismo. Estas células tienen la capacidad de invadir tejidos adyacentes y diseminarse a diferentes áreas del cuerpo a través del sistema sanguíneo o linfático, un fenómeno conocido como metástasis. A diferencia de las células sanas, que crecen y mueren de manera organizada, las células cancerosas se multiplican desmesuradamente y pueden crear formaciones conocidas como tumores, aunque existen tipos de cáncer, como la leucemia, que no presentan tumores sólidos.

El surgimiento del cáncer puede ser causado por una variedad de factores, incluyendo mutaciones en el material genético, contacto con agentes carcinógenos como el tabaco o la radiación, infecciones virales, y comportamientos poco saludables. El enfoque del tratamiento depende de la clase y la fase del cáncer y puede incluir intervenciones quirúrgicas, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia y tratamientos específicos. Detectar la enfermedad en etapas tempranas y aplicar medidas preventivas son claves para mejorar el pronóstico y la esperanza de vida de quienes están afectados.

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La relevancia de la alimentación

La dieta es un elemento clave en la profilaxis del cáncer, ya que muchos de los aspectos que afectan el inicio de esta afección están conectados con el estilo de vida, y la alimentación es uno de los más determinantes. Consumir alimentos que sean ricos en nutrientes, antioxidantes y fibra puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico y proteger las células de lesiones que podrían llevar a la formación de células cancerosas. Por ejemplo, las frutas y verduras son fuentes de vitaminas, minerales y compuestos bioactivos que ayudan a mitigar el efecto de los radicales libres, que son sustancias capaces de dañar el ADN celular y elevar el riesgo de cáncer.

Sumado a esto, una dieta balanceada mantiene un peso saludable, lo cual es esencial en la prevención del cáncer. La obesidad se ha vinculado a un riesgo incrementado de diferentes tipos de cáncer, como el de mama, colon y páncreas, ya que el exceso de tejido adiposo genera hormonas y factores inflamatorios que pueden activar el crecimiento celular anómalo. Por lo tanto, controlar el peso a través de una nutrición adecuada y actividad física regular puede disminuir considerablemente las probabilidades de desarrollar cáncer.

Además, evitar ciertos tipos de alimentos es crucial para menguar el riesgo. Un alto consumo de carnes procesadas, alimentos ultraprocedentes, grasas saturadas y azúcares puede incrementar la inflamación y la exposición a sustancias carcinógenas. Del mismo modo, limitar la ingesta de alcohol, que está correlacionada con diversas formas de cáncer, ayuda a mantener un riesgo más bajo. Adoptar hábitos alimenticios saludables no solo protege contra el cáncer, sino que también beneficia la salud general y previene otros trastornos crónicos.

Finalmente, la instrucción acerca de nutrición y cáncer es crucial para impulsar modificaciones en los hábitos que podrían prevenir esta enfermedad. Muchas personas no son conscientes de cómo su alimentación puede influir en el riesgo de desarrollar cáncer, por lo que las campañas de salud pública y el asesoramiento en nutrición son recursos fundamentales para fomentar dietas equilibradas y hábitos de vida saludables. En conclusión, mantener una dieta adecuada es una de las formas más accesibles y efectivas para disminuir la posibilidad de cáncer y mejorar la calidad de vida. ¿Te gustaría que te sugiriera algunos alimentos específicos que ayuden a prevenirlo?

Para evitar el cáncer, es relevante incorporar en la alimentación productos como cítricos (limones, naranjas,), vegetales crucíferos (coliflor, brócoli, coles de Bruselas), zanahorias, tomates, cebolla, ajo, nueces, semillas, granos integrales, legumbres y pescados que sean ricos en ácidos grasos omega-3, como el salmón. Además, se aconseja incluir alimentos que sean abundantes en antioxidantes, como las bayas (fresas arándanos,), el té verde y el aceite de oliva virgen extra, al tiempo que se limita la ingesta de productos ultra procesados, carnes procesadas y bebidas con alcohol. Estos alimentos ofrecen nutrientes que contribuyen a proteger las células de daños y refuerzan el sistema inmunológico

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Alberto Jesús Quirantes Hernández

Profesor Consultante y Jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Docente Dr. Salvador Allende en La Habana, Cuba.


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